Home Aniversarios “El Dorado” de Carlos Saura cumple 25 años

“El Dorado” de Carlos Saura cumple 25 años




Hace 25 años se exhibía por las salas cinematográficas de todo el mundo la película –por entonces– más cara del cine español (había costado casi 1.000 millones de pesetas de la época). “El Dorado” era su título y suponía el vigésimo primer largometraje de la carrera de Carlos Saura. El cineasta español y su principal equipo técnico y artístico habían cruzado el Atlántico para rodarlo durante los primeros cuatro meses de 1987 en las selvas de Mohín y canales de Tortuguero, muy cerca de Puerto Limón, en Costa Rica, a cuyas playas, en 1502, cuando aun no existía como ciudad ni pertenecía a ningún país, llegó Colón en su cuarto y último viaje.

486 años más tarde, el cineasta aragonés desembarcaba con su equipo técnico y artístico para recrear en esa zona de Costa Rica, una aventura que tendría lugar, en realidad, a muchas leguas de distancia, en lo que se bautizaría como Perú: la búsqueda tenaz, incansable y nunca finalizada de El Dorado, esa mítica tierra que escondía, según la leyenda, fabulosos tesoros y en cuyas entrañas se extraían el oro y las piedras preciosas con solo tirar de ellas.

El Dorado fue el sueño imposible de muchos conquistadores españoles del siglo XVI. Y para la mayoría, su tumba. El Dorado ha sido también el argumento de algunas películas. Una inolvidable, filmada antes de que llegara la de Saura, “Aguirre, la cólera de Dios”, dirigida por Werner Herzog en 1972. Ambas deslumbran, y cada una ofrece su punto de vista sobre el personaje que más batalló para hallar esa tierra fantástica: el vizcaíno Lope de Aguirre, interpretado en la del alemán por un delirante y furioso Klaus Kinski, y en la del español por un más circunspecto y sensato Omero Antonutti.

El rodaje desencadenó ríos de tinta impresa, tanto en España como en Costa Rica. Aquí –un país sin tradición cinematográfica entonces y ahora– permitió que encontraran trabajo cientos de familias, ya fueran como ayudantes de los técnicos españoles o en la figuración, prácticamente autóctona toda ella. La fiesta del rodaje –porque en eso se convirtió el inicio de la película– llevó incluso al Presidente de la República, Óscar Arias, a estar presente en la primera toma.

Y para al mandatario, que estaba acompañado por el productor de la película, Andrés Vicente Gómez, el cineasta filmó una escena de las de regalo, en la que intervenían los principales protagonistas: el actor italiano citado Omero Antonutti, el francés Lambert Wilson, la actriz mexicana Gabriela Roel y los españoles Eusebio Poncela, José Sancho, Patxi Bisquert, Francisco Algora e Inés Sastre. Esta última, debutante, con solo 14 años (en el papel de hija de Lope de Aguirre), iniciando así una carrera que le ha llevado a una cierta relevancia como actriz (dentro y fuera de España) y a una relevancia total como modelo e imagen de Lancôme (es la que nos incitaba a utilizar el perfume Trésor).

En total participaron en “El Dorado” alrededor de 700 personas, entre actores, figurantes y técnicos, los cuales estuvieron en Puerto Limón más de cuatro meses, rodando prácticamente todo el tiempo en exteriores, aguantando lluvias a veces torrenciales, un calor sofocante, rodeados de una exuberante vegetación y de árboles milenarios gigantescos, como esos cedros macho que dificultan la marcha de los conquistadores (y de los actores), o los limoneros, mangos y guácimos colorados, en cuyas sombras habitan escondidas serpientes corales venenosas (más de una picó a los allí presentes), hormigas gigantes, cocodrilos, tiburones, iguanas y sapos como elefantes. Todo eso y más se halló a la vera del equipo de filmación durante todo el tiempo que permaneció en Puerto Limón.

La película de Saura se basa en la última de las grandes expediciones emprendidas por los españoles para encontrar El Dorado, la que encabezaba Pedro de Ursúa y que partió del puerto peruano de Lamas el 26 de septiembre de 1560. En ella iban 300 soldados españoles, unos 30 negros esclavos y alrededor de 300 servidores indígenas. Su final fue desastroso. Y eso es lo que cuenta Saura, por medio de un guión propio, situándolo en esta paradisíaca zona que imita la cuenca del río Amazonas, donde en realidad transcurrió la locura de los conquistadores españoles.

Pero no se trata de la película de un loco conquistador. Saura nos la describe así: “Es una historia fundamentalmente entre españoles que se matan”. Y Antonutti piensa de su Aguirre que “Es la historia de un personaje tachado de loco injustamente, que después de muchos años en América, conquistando tierras y buscando enriquecerse, de repente, se da cuenta que no es oro todo lo que reluce  y que seguir peleando para dar triunfos a otros, es la verdadera locura”.

También fue tachada de locura esta película antes de rodarse. Incluso después se corrió la leyenda –equivocada– de que nunca puedo ser amortizada por su productor. De los casi 1.000 millones que costó, unos 60 se fueron en la construcción del bergantín –diseñado por el escenógrafo inglés Terry Pritchard– de 36 metros de eslora y de las chatas (barcazas) que lo acompañan por el canal de Tortuguero. Tras el rodaje, aunque se pensó en trasladarlas a Sevilla como atracción turística, se quedó para el mismo menester en Puerto Limón (desconocemos en qué situación se encuentra hoy).

Espectacular fotografía de Teo Escamilla, desparramando con su cámara la luz que –se supone– bañaba hace casi 500 años aquella parte de lo que es hoy América Central. Una luz que todavía hoy apenas si se filtra a través del ramaje de los bosques de Mohín y que fueron el espacio perfecto para que se escondiesen los nativos aun no conquistados, y las miles de alimañas de todo tamaño y tipo dispuestas a darse buenos atracones con quienes quedasen rezagados.

“El Dorado”, patrocinado por la Sociedad Quinto Centenario, se estrenó el 19 de abril de 1988 en toda España, es decir un año después de su rodaje (en Cannes se exhibiría tres semanas después). Y con él se  daba luz verde al proyecto que, cuatro años después, abriría las conmemoraciones del quinto centenario del Descubrimiento de América, y que como se sabe traería consigo nuevas producciones cinematográficas, entre ellas la de Ridley Scott “1492, la conquista del paraíso” y la de John Glenn, “Cristóbal Colón: el descubrimiento”, ambas filmadas en 1992 (© AGR)

 

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