Home Bandas sonoras
E-mail Imprimir PDF

Las bandas sonoras de Marilyn

Por José Carlos Peña

(publicado en AGR 43 - Otoño 2009)

A finales de los años 40, Norma Jean Mortenson, conocida con el nombre artístico de Marilyn Monroe, empieza a actuar en papeles de “rubia ingenua”, baila y también prueba con el micrófono. La combinación de volcánica sensualidad de su físico, su voz aterciopelada y la personalidad encantadora que los papeles que interpreta resaltan, la hacen irresistible: como actriz, por supuesto, pero también interpretando canciones de Irving Berlin o Cole Porter.

Marilyn no tiene una voz impresionante, pero compensa sus carencias con ese sensual ronroneo que vuelve locos a los hombres, dando vida a sus interpretaciones con una devastadora presencia física. Los directores aprovechan su carnalidad en los legendarios números musicales de papeles hechos a su medida. Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, Howard Hawks, 1953) o Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, Billy Wilder, 1959) consolidan el mito de Marilyn como intérprete irrepetible. Hasta nuestros días ha llegado el estereotipo, seguramente relacionado con sus papeles, de que Monroe era una actriz (y cantante) limitada y de pocas luces. Es cierto que Billy Wilder, el genial cineasta vienés con el que trabajó en dos ocasiones, detestaba su carácter caprichoso e inestable. Pero reconocía en ella una “gran capacidad cómica” y una fotogenia que compensaba los malos ratos.

Desde el punto de vista del diseño, los vinilos de Marilyn son un interesante recorrido por la Historia reciente del grafismo de las cubiertas de los discos en el periodo citado, poco antes de que el disco compacto, de tamaño mucho más reducido, arrinconara al vinilo. La imagen de la cantante y actriz se erige en reclamo absoluto para sus posibles compradores.

Su prematura muerte no fue obstáculo para que las discográficas siguieran explotando su carrera vocal. Todo lo contrario: desde los 70, y contando con el rentable gancho de su recuerdo, se editaron decenas de discos recopilatorios en Europa, América y Japón, cuyas portadas o interiores, sin prescindir nunca de la imagen ya icónica de Marilyn, se dejaron llevar por influencias “pop” o de inspiración “warholiana”, incluso haciendo uso de caricaturas –caso de la contraportada de otro interesante disco-libro japonés ilustrado en su interior con abundantes fotografías de su vida–. En cualquier caso, la sensualidad de sus poses, la mirada insinuante, los labios carnosos y muy rojos bajo el pelo rizado destacan, sin duda –por ejemplo, en el “picture disc” en el que se reproduce una de las fotografías del escandaloso calendario en que apareció desnuda, todavía con el pelo largo, a lo “Pin-up”, de finales de los 40–; pero también se editaron discos con fotografías que nos transmiten una imagen más terrenal, vulnerable y quizá interesante. Precisamente por acercarnos un poco más a ese irresoluble “enigma” femenino en forma de irrepetible estrella de un Hollywood que ya no existe.

 

Banner
Banner
Banner

Especiales

Banner
Banner
Banner

Ideas

¿Todas las revistas de cine son iguales? Pruebe con AGR Coleccionistas de Cine. El Arte Cinematográfico visto desde otra perspectiva.